martes, 21 de septiembre de 2010

Todo acto de bondad es una demostración de poderío

Recuerdo la frase que me hizo el Sr. Alcalde en 2008. Estábamos a punto de terminar la reunión que habíamos tenido en su despacho. Había pedido comparecer delante del Sr. Alcalde para discutir sobre el precio desorbitado que había puesto el Consejero de Obras Públicas al proyecto nuevo de urbanización de Eucaliptus: seis millones de euros (1000.000.000 de las antiguas pesetas; casi nada). Cuando casi nos despedíamos y los acompañantes del Sr. Alcalde estaban ya al otro lado de la puerta, éste me dice: Bueno, puede que sean 4,5 millones.
Yo atribuiría estas palabras a un “acto de bondad”, en el que demostró su poder sobre los otros funcionarios y políticos. ¿Por qué? Porque si no fue así, resultó al menos una premonición, ya que se llegó así ciertamente a ese valor. Nosotros, Amics d'Eucaliptus, felicitamos al Sr. Alcalde por no sólo haber llegado a este punto, sino de conseguir que el valor del proyecto con la licitación llegase a ser aproximadamente el mismo que el del año 2004. A éste justamente se había comprometido con nuestra asociación. Por ello, doblemente agradecidos.
Este comentario no es contradictorio con los tres anteriores. ¿Por qué? Porque ese esfuerzo fue de razón, pero no de corazón. Estaría muy bien que para finalizar la urbanización Eucaliptus pudiera parafrasear a Blas Pascal: “a la verdad se llega no sólo por la razón, sino también por el corazón. Así pues, conmino al Sr. Alcalde de Amposta a entrar de corazón un poco más en la urbanización Eucaliptus, a terminar la urbanización en un plazo de tiempo reducido, a integrar la urbanización al tejido urbanístico de Amposta antes de dos años.
Sus conciudadanos se lo agradecerán, aunque no vivan en ella, de la misma manera que se lo agradecemos ya ahora los vecinos de Eucaliptus. ¿Por qué? Porque será un gran beneficio para el interés general de los ampostinos.

domingo, 12 de septiembre de 2010

Allí donde está tu tesoro, allí estará tu corazón

El tercer ejemplo se refiere igualmente al Sr. Alcalde de la misma manera que puede extenderse a todo el consistorio. El tesoro suyo es el de todo el municipio excepto la urbanización Eucaliptus. Su corazón está puesto en los barrios ampostinos, lo cual me parece excelente, pero se olvida de la urbanización Eucaliptus. Vemos el tercer ejemplo
El tesoro tampoco está en Eucaliptus porque no se refiere a Eucaliptus cuando habla de Amposta y su municipio. En el número 25 de una revista regional sin editor llamada "Rutas ...", el Sr.. Alcalde se extiende en la historia de Amposta favorablemente: castillo, Poblenou, el Montsià, la ciudad, etc. Se enrolla en una descripción de las maravillas del Delta en el municipio: Ullals de Baltasar, la Encanyissada, la torre de San Juan, la torre de ..., etc. Lugares donde mayoritariamente apenas quedan vestigios. Sin embargo Eucaliptus, una bonita urbanización, no existe para él, ya que no le llama en todo su discurso.
Aquí no está su tesoro, ni su corazón. En un último momento se le ocurre mencionar las "Playas". "Encontramos la playa de los Eucaliptus" que "se caracteriza por ser virgen a la acción del hombre ... arena fina con su flora autóctona ... y sus singulares dunas ". Es una acertada descripción, pero fuera de la realidad en algunas cosas como "es virgen a la acción del hombre" o "las dunas singulares". Parece que el Sr. Alcalde no ha visitado la playa de los Eucaliptus desde hace algunos años. Hay una urbanización de unos 850 metros de larga y unos 300 m de anchura de media. Esto significa unos 250 chalets unifamiliares y unos 400 apartamentos. No hablemos de las barracas de pescadores que ya desde mitad del siglo pasado había junto a la Platjola y el camino de los Baladres. Por otra parte, con la celebración de la gran fiesta anual pronto será prostituida toda la zona. Está muy claro que su corazón se encuentra muy lejos de Eucaliptus.
En cuanto a las dunas singulares seguramente las vio en el momento en que se las llevaban los camiones del MOPU con su consentimiento. Actualmente, agosto de 2010, no verá ninguna, porque las hicieron desaparecer del mapa sin que el Sr. Alcalde moviera un dedo. Si en ese momento viene un tiempo marino, la urbanización Eucaliptus hubiera sido inundada por el mar.
Dudo que su corazón entonces hubiera acudido en nuestro auxilio, porque estoy seguro de que su tesoro aún no se encontraba en Eucaliptus. FBL-JD

domingo, 5 de septiembre de 2010

Allí donde está tu tesoro, allí estará tu corazón (2º ejemplo)

En este comentario pondré el segundo ejemplo con la misma frase tal como expuse anteriormente. Para mí está muy claro que los gobernantes de Amposta no tienen en Eucaliptus su tesoro. Su corazón está puesto en la hacienda doméstica. Su corazón no está en Eucaliptus. En este sentido me expliqué en el precedente número. Veamos el segundo ejemplo.
El tesoro tampoco está en Eucaliptus porque no tiene votantes. En efecto, en Eucaliptus sólo hay unas 30 personas que están empadronados en Amposta. Pero olvidan que hay un par de centenares que votan en Cataluña. Por eso, por ignorancia, su corazón está lejos de esta urbanización.
En una entrevista que la revista Amposta, en el número 814, agosto 2010, hace al Sr. Alcalde, se menciona todo tipo de progreso, de adelantos, etc., de la ciudad para "dar a los ciudadanos y ciudadanas los máximos servicios y la mayor calidad de vida posible". El concepto de ciudadano del Sr. Alcalde debe ser muy restringido, porque no piensa en los ciudadanos catalanes, españoles, ni europeos. A Eucaliptus no ha proporcionado los máximos servicios ni ha dado una mayor calidad de vida. Me explico: no funciona la depuradora de aguas residuales, ni las cloacas; cada dos por tres se revienta la conducción de agua potable; algunas calles de Eucaliptus carecen de alumbrado, de asfalto y de aceras; la limpieza de las calles se efectúa muy de tarde en tarde sin sacar las hierbas; las basuras son retiradas a destiempo; no hay contenedores próximos para los muebles viejos, maleza, etc.
También dijo: "... he hecho mejoras en todos los barrios". El problema es que los ciudadanos también tienen un concepto extremadamente restringido de lo que es su pueblo. La limitación es su calle y como mucho su barrio o las calles o caminos más frecuentados por él. Si fuera un ciudadano universal, iría de recreo a Eucaliptus, tanto a la playa como a la urbanización, a pasar el sábado o el domingo. Así observaría las necesidades de los vecinos. También comprobaría que Eucaliptus no es ningún barrio de Amposta, porque está descuidado por el ayuntamiento. Se enteraría quizás que aquí ha veraneado el actual presidente de la Unión Europea. ¿Os podéis imaginar qué impresión se ha llevado de este rincón de mundo? El ayuntamiento ha obviado llevar el siglo veintiuno a Eucaliptus.
Sr. Alcalde: todos los vecinos sabemos que su corazón no está con nosotros, porque su tesoro está puesto en otro lugar.