(Català, castellano, français, Deutsch e inglés se consigue: http://www.amposta.info/entitat/amicsdeucaliptus/reg.asp?id=525&ce=10)
Los conceptos sobre valores están meridianamente claros. Las definiciones se pueden encontrar en los diccionarios, por ejemplo, catalán o el RAEL, castellano. Ahora bien, la aplicación de estos conceptos no es nada fácil, porque, en primer lugar, se hace un aprendizaje y no una enseñanza. Uno de los principios de aprendizaje es la predisposición del individuo. ¿Cómo puede una persona aprender cualquier valor si no lo vive, es decir, si no está predispuesta a asimilarlo? Porque la experiencia es madre de la ciencia.
Tomemos por caso el de un interventor de banco que está acostumbrado a pedir comisiones para conseguir elevar su sueldo. Su experiencia es ésta. ¿No es verdad que cuando sea presidente de una asociación intentará, sea como fuere, obtener más comisiones para conseguir ventajas dinerarias para sí como en sus vivencias anteriores? Este señor no vive el valor de la honradez. Esta persona vive el valor del interés propio. Una asociación de vecinos no puede tener un presidente que haya estado en una banca semejante, puesto que su experiencia no le da la ciencia de esta dirección. El valor que va a practicar es el de exigir comisiones para aumentar sus ingresos personales, pero no practicará el valor correspondiente al interés de los vecinos.
Pongamos otro ejemplo: el del trepa. Esta persona se pone al lado del más poderoso porque cree que así ascenderá de rango a su sombra. Este tipo de personas tampoco son buenas para formar parte de una asociación de vecinos porque su valor no está en el bien común ni en el bien general, sino en el suyo propio. El quiere subir sea como fuere: el quiere trepar. Su experiencia, sus vivencias, el valor que vive es su interés propio, quiere escalar para ganar él mismo, pero no hace nada gratuitamente por sus semejantes.
Puedo poner el último ejemplo. El de un restaurador de hotel o camping que como es natural vive calculando los ingresos que puede hacer con la clientela que atrae. ¿Piensa, actúa y vive en beneficio de la clientela o de sus ingresos? Si estas personas como la tres mencionadas anteriormente se ponen en una junta de una asociación de vecinos, ésta, es decir la colectividad, no puede esperar que los intereses vayan a favor de los socios. Está bien claro que sus vivencias, los valores que viven son personales y no colectivos.
¡El que tenga oídos que oiga! ¡Y el que tenga capacidad de raciocinio que deduzca! JD
Los conceptos sobre valores están meridianamente claros. Las definiciones se pueden encontrar en los diccionarios, por ejemplo, catalán o el RAEL, castellano. Ahora bien, la aplicación de estos conceptos no es nada fácil, porque, en primer lugar, se hace un aprendizaje y no una enseñanza. Uno de los principios de aprendizaje es la predisposición del individuo. ¿Cómo puede una persona aprender cualquier valor si no lo vive, es decir, si no está predispuesta a asimilarlo? Porque la experiencia es madre de la ciencia.
Tomemos por caso el de un interventor de banco que está acostumbrado a pedir comisiones para conseguir elevar su sueldo. Su experiencia es ésta. ¿No es verdad que cuando sea presidente de una asociación intentará, sea como fuere, obtener más comisiones para conseguir ventajas dinerarias para sí como en sus vivencias anteriores? Este señor no vive el valor de la honradez. Esta persona vive el valor del interés propio. Una asociación de vecinos no puede tener un presidente que haya estado en una banca semejante, puesto que su experiencia no le da la ciencia de esta dirección. El valor que va a practicar es el de exigir comisiones para aumentar sus ingresos personales, pero no practicará el valor correspondiente al interés de los vecinos.
Pongamos otro ejemplo: el del trepa. Esta persona se pone al lado del más poderoso porque cree que así ascenderá de rango a su sombra. Este tipo de personas tampoco son buenas para formar parte de una asociación de vecinos porque su valor no está en el bien común ni en el bien general, sino en el suyo propio. El quiere subir sea como fuere: el quiere trepar. Su experiencia, sus vivencias, el valor que vive es su interés propio, quiere escalar para ganar él mismo, pero no hace nada gratuitamente por sus semejantes.
Puedo poner el último ejemplo. El de un restaurador de hotel o camping que como es natural vive calculando los ingresos que puede hacer con la clientela que atrae. ¿Piensa, actúa y vive en beneficio de la clientela o de sus ingresos? Si estas personas como la tres mencionadas anteriormente se ponen en una junta de una asociación de vecinos, ésta, es decir la colectividad, no puede esperar que los intereses vayan a favor de los socios. Está bien claro que sus vivencias, los valores que viven son personales y no colectivos.
¡El que tenga oídos que oiga! ¡Y el que tenga capacidad de raciocinio que deduzca! JD
