(Català, castellano, français, Deutsch e inglés se consigue: http://www.amposta.info/entitat/amicsdeucaliptus/reg.asp?id=525&ce=10)
En enero de 2008 la asociación Amics d’Eucaliptus presentó una solicitud de prioridades al ayuntamiento de Amposta, porque el Sr. Concejal de Obras Públicas se lo había pedido al presidente de la asociación de vecinos. El Ayuntamiento había preparado una partida de 1.800.000 € en sus presupuestos de ese año. No sé si el Sr. Pere Vidal pidió lo mismo al grupo que pretendía convertirse en la asociación Voramar.
Con la distancia que nos permite ver el transcurso del tiempo, no hubiese creído nunca que ese grupo pudiera llegar tan lejos como para impedir la ejecución del proyecto de 2004, fundando una asociación de vecinos, sin saber qué es eso, que dividiese la opinión de los propietarios de la urbanización. ¿Con qué finalidad? Dejo la respuesta a los lectores, que si han seguido mis comentarios lo sabrán. ¡Voramar se ha perdido en la distancia!
Como la asociación Voramar no sabía a donde iba, así ha ido de lejos, propiciando un nuevo proyecto de urbanización que había de costar 6.000.000 €, cosa que aceptaron por propia ignorancia. Con ello retrasaron además la realización del proyecto de 2004 y el disponer de una depuradora de aguas residuales que pagaba la Generalitat de Catalunya. La frase que comento se hace evidente. Menos mal que nuestra asociación se opuso y al menos hemos conseguido rebajar los costos a 4,5 millones de euros.
Ciertamente tampoco sabían adonde iban cuando quisieron hacer socios a los propietarios del bloque Delta, ignorando que contravenían diversas leyes como la de Protección de datos de carácter personal y la de pertenencia voluntaria e individual a una asociación. Dicho de otra manera, atentaban contra la libertad personal e individual, ya que querían obligar a pagar una cuota de diez euros a través de la cuota comunitaria anual. Una vez más la frase objeto del comentario se hace evidente.
En enero de 2008 la asociación Amics d’Eucaliptus presentó una solicitud de prioridades al ayuntamiento de Amposta, porque el Sr. Concejal de Obras Públicas se lo había pedido al presidente de la asociación de vecinos. El Ayuntamiento había preparado una partida de 1.800.000 € en sus presupuestos de ese año. No sé si el Sr. Pere Vidal pidió lo mismo al grupo que pretendía convertirse en la asociación Voramar.
Con la distancia que nos permite ver el transcurso del tiempo, no hubiese creído nunca que ese grupo pudiera llegar tan lejos como para impedir la ejecución del proyecto de 2004, fundando una asociación de vecinos, sin saber qué es eso, que dividiese la opinión de los propietarios de la urbanización. ¿Con qué finalidad? Dejo la respuesta a los lectores, que si han seguido mis comentarios lo sabrán. ¡Voramar se ha perdido en la distancia!
Como la asociación Voramar no sabía a donde iba, así ha ido de lejos, propiciando un nuevo proyecto de urbanización que había de costar 6.000.000 €, cosa que aceptaron por propia ignorancia. Con ello retrasaron además la realización del proyecto de 2004 y el disponer de una depuradora de aguas residuales que pagaba la Generalitat de Catalunya. La frase que comento se hace evidente. Menos mal que nuestra asociación se opuso y al menos hemos conseguido rebajar los costos a 4,5 millones de euros.
Ciertamente tampoco sabían adonde iban cuando quisieron hacer socios a los propietarios del bloque Delta, ignorando que contravenían diversas leyes como la de Protección de datos de carácter personal y la de pertenencia voluntaria e individual a una asociación. Dicho de otra manera, atentaban contra la libertad personal e individual, ya que querían obligar a pagar una cuota de diez euros a través de la cuota comunitaria anual. Una vez más la frase objeto del comentario se hace evidente.
No ha sido la única vez que han ido tan lejos. En otras ocasiones amenazaron a los vecinos con cortarles el agua si no pagaban sus “inversiones”. Probablemente lo intentaran más veces, entre otras aceptar sin hacer ningún tipo de enmienda al nuevo proyecto de 2008 por el valor incontestable de cuatro millones y medio de euros. Como no saben adonde van, seguro que llegaran muy lejos, tanto que los vecinos llegarán al hartazgo. Haré dos preguntas en voz baja: a) ¿Quién perderá alguna cosa?, b) ¿Quién ganará qué?

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