domingo, 28 de junio de 2009

Dictadura es el régimen en el que la gente recita en lugar de pensar.

Es una frase que explica en qué consiste y dónde puede existir la dictadura. Los dictadores no se pueden sentir molestos por esta definición, porque no se les ataca a ellos directamente, sino que se dirige al pueblo que gobiernan. Pero los dictadores saben muy bien cuándo y con quién pueden ejercer su poder: cuando falta la libertad y la gente recita el que el gobernante quiere. Esto me recuerda tres cosas: a) el comentario anterior (recordemos: el secreto de la felicidad está en la libertad); b) las palabras del concejal en la reunión de abril de 2008 (“Eucaliptus costará 6 millones de euros”) y el aceptación incondicional, sin replica, por parte de los dirigentes de Voramar -Sr. Monllau y Sr. Müller-; c) la aceptación sin discusión, en parte porque no la permitieron, los asistentes-vecinos de Eucaliptus-a la reunión de Voramar, en verano de 2008 cuando se les dijo que tendrían que pagar 6 millones de euros y el que no lo hiciera, sería embargado.
En primer lugar remito al lector al comentario anterior sobre el secreto de la felicidad y la falta de libertad. En segundo lugar, y atiende el comentario actual, es claro que los Sres. Monllau y Müller recitaban los vecinos de Eucaliptus lo que había dicho el concejal: "el nuevo proyecto costará 6.000.000 de euros, y lo pagaréis todo vosotros". ¿No es eso estar inmersos en una dictadura según Ignacio Silone? También está muy claro que es porque el Sr. Monllau, presidente de Voramar, y el Sr. Müller, vocal excepcional de Voramar, no pensar, sino que recitaban.
Pero el final no está aquí. ¿Como transcurrió la reunión? Pocos fueron los que replicaron al presidente y al vocal. Los que lo hicieron ya conocían el tema, pero también porque eran libres y pensaban por sí mismos. Los otros coreaban a los dirigentes. Incluso hubo aquellos que no sólo se arrastran, sino que quisieron incluir a otros como los presidentes en los apartamentos Delta o en los de los apartamentos Los Rosales. Pero también el Sr. Müller incluyó sin autorización a los apartamentos que presidía: los beige de la calle Voramar. Eran recitadores natos.
Afortunadamente todavía hay en Eucaliptus gente que puede pensar, que quiere pensar, que sabe pensar. No se dejan tomar el pelo. Pueden decidir por ellos mismos. Saben equilibrar los pros y los contras. Ven lo que se esconde detrás de la recitación y la amenaza de embargo. Saben reaccionar en el momento oportuno. Sabrán defender sus intereses. Sabrán oponerse a proyectos y decisiones injustos. JD

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